Los reyes del metro

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Procedamos hoy a acabar nuestro trabajo de investigación, iniciado ayer, sobre la fauna autóctona del metro de Valencia. Habíamos dejado para hoy a los más despiadados habitantes del ecosistema suburbano, a los auténticos reyes, amos y señores del territorio: el “niñato insoportable” y “la maruja de metro”. Vayamos por partes.

– el “niñato insoportable” es un extraño animal metruno que suele hibernar durante los días laborables (aunque es posible ver a algún ejemplar solitario y desubicado) para surgir de las sombras en todo su esplendor los fines de semana. Se trata de una especie en permanente época de celo que, como parte del cortejo, se caracteriza por emitir una serie de sonidos vacíos y sin sentido, por la extraña forma de su pelaje (especialmente curioso es admirar cómo son capaces de sacrificar su sentido de la vista con insultantes flequillos que les alcanzan hasta la punta de la nariz) y por cubrirse todo su cuerpo con las más variopintas (y caras) prendas, aunque sigue siendo uno de los grandes enigmas de la humanidad el porqué dejan al descubierto, para deleite y contemple de sus semejantes, la parte superior de su trasero. Estos ejemplares, con un marcado carácter gregario, suelen actuar en grandes manadas muy diferenciadas entre sí y se comunican entre sí mediante sonidos y códigos emitidos a través de un móvil 3G de última generación con polifónicos, cámara de fotos y video con 10 megapixels y 56 gigas de memoria round, conexión a internet de 7 megas, mp4 incorporado, bluetooth, GPS, elevalunas eléctricos y ABS. Si alguno de los miembros del grupo fuera incapaz de obtener dicho artilugio, tan imprescindible para la comunicación, será inmediatamente expulsado de la manada por los siglos de los siglos de la maera más humillante posible. La mayor concentración de estos especímenes se produce a media tarde de los viernes y sábados en el paraje conocido como “estación de Colón”. Allí se ocupan en practicar sus principales actividades que son: exhibirse, no hacer nada, exhibirse, mirar con desprecio a todo aquello que no sea de su especie, exhibirse, compartir material con los móviles antes descritos, exhibirse, quejarse de la vida, exhibirse, quejarse de sus profesores, exhibirse, quejarse de todo y exhibirse. Se trata de una especie indudablemente parasitaria que amenaza con convertirse en auténtica plaga. 

– la “maruja de metro” es el animal más genuino, castizo y llamativo de la fauna del metro. Se trata de una especie que se desplaza en manadas de unas 5-7 unidades, altamente jerarquizadas. Cualquier observador con un mínimo de experiencia puede distinguir sin problemas la existencia de 3 géneros claros de “maruja de metro” en un mismo grupo. Así, podemos encontrar a la “maruja de metro vulgar”, género tremendamente gregario, cuya única ocupación es asentir y reir ante los comentarios de sus compañeras de manada de género superior. Más llamativa es la “maruja de metro escandalosa”, fácilmente reconocible (y audible) a varios vagones de distancia, es el elemento que vertebra la manada y se la distingue fácilmente por su vestimenta puramente hortera (estampados imposibles y combinaciones cromáticas hirientes) y porque generalmente es el miembro de la manada cuyas gafas tienen el cristal más gordo. Este género es el encargado de llevar a cabo las instigaciones y órdenes de la “maruja de metro reina”, la auténtica líder de la manada, difícil de reconocer para no iniciados, puesto que siempre se las arregla para, discretamente, desviar el centro de atención hacia la “maruja escandalosa”. Un observador experto distingue a la “maruja reina” por su perenne sonrisita maliciosa en el rostro y por sus esporádicos e inaudibles comentarios a la “maruja escandalosa”. La principal actividad de las “marujas de metro” es favorecer el entretenimiento y regocijo del resto de habitantes del ecosistema mediante conversaciones a muy alto nivel de decibelios. Su tema más recurrentes es el aireamiento de trapos sucios de sus parejas y de cualquiera de sus vecinos de madriguera. Si no hablan de esto, es probable que sean avistadas riendo de manera teatral, bocinglera y escandalosa y realizando aspavientos con las manos, en cuyo caso hablan de sexo, probablemente de lo mal que funciona su propia pareja en las tareas reproductorias. También resulta curiosa su extraña forma de tomas posesión de un asiento: mientras el resto de especies de la fauna del metro se sientan, ellas se desploman. Nadie sabe a dónde van, pero si de dónde vienen, ya que la mayor concentración de madrigueras de estos seres se produce en Torrent (palabrita de niño Jesús que son todas de aquí).

En fin, que a poco que se le eche un poquito de imaginación, el viaje en metro diario se convierte en una aventura emocionante. Y eso que me dejo muchos, ¿eh? El “yupi telefonista”, el “lector impertérrito”, el “viajero ocasional perdido”, el “estudiante asqueao”…

Me pregunto en qué especie me encuadraran los que viajen conmigo…

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~ por Gerardo en mayo 24, 2007.

10 comentarios to “Los reyes del metro”

  1. El buho mirón…

  2. Muy divertido. La verdad es que ahora mismo no se nos ocurren más tipos que añadir a tu clasificación “discoverychanneliana”.

  3. reino

  4. hehehhehehhehehehhehehhhehhehehhehheehehehee

  5. Nice , i love that animal

  6. chau
    lindo
    jajaja

    añlkkdxj

  7. mueranse

  8. son una P L A S T A d M I E R D A

  9. estubo muy buena las fotos
    pero envien mas

  10. Pon la foto de tu hermana

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