Maaaaare… me fa pupa la goletaaaa!!!

anginas.gif 

Una de las circunstancias que han marcado mi vida ha sido mi tendencia a sufrir dolores amigdalares. Cada dos por tres mis anginas duplicaban (o triplicaban, vaya usté a saber) su tamaño normal y me obsequiaban con uno o dos días de vacaciones escolares forzadas y de mañanas viendo el corrillo de la Campos mientras ingería ingentes cantidades de zumo de naranja exprimido manualmente. Hoy la historia se ha repetido y, tras despertarme, he vuelto a notar esa conocida sensación que acompaña el primer trago de saliva del día (beeeeeej, qué asco) y que te dice, inconfundiblemente, que tienes amigdalitis.

“Eso te pasa por conservar las anginas a tu edad”, me dirán algunos. Entramos aquí en terrenos procelosos, puesto que la supervivencia de las mismas ha supuesto graves debates en el seno de mi hogar. Ya de pequeñín, el futuro de mis estimadas amigas inflamables se encontraba con dos posturas muy distintas: Mamá Conejeros (experta en asuntos médicos de la familia) que decía que era conveniente conservarlas y Papá Conejeros que abogaba por cortar por lo sano y acabar con el problema en una mesa de operaciones, como hizo él de mozo.

Yo, que siempre he buscado otras opiniones, consulté al comité de expertos que tenía más a mano: los amiguetes de clase. Y así fue como el coleguilla Asensio (repetidor y malo, malote oficial de 4ºA) me narró pormenorizadamente su experiencia con la amigdalectomía. Según él, el médico le dijo: “Di ahhhh”, y, tras abrir la boca, le metió un par de pinzas de un palmo por la misma con las que, después de un duro forcejeo, logró sacar dos bolas como dos pelotas de pingpong del interior de su garganta, así, a lo vivo, y sin anestesia ni nada. Pero, como todo tiene su parte buena, Asensio recibió, de premio tras la monstruosa tortura, una dieta a base de helado de fresa durante una semana. Su testimonio me valió para posicionarme definitivamente del lado de mi madre, principalmente porque no me gustan los helados de fresa (salvo los caseros que hace Isidro, el abuelo de María; ¡¡mmmmmm!!) y porque no me veía capaz de soportar una semana sin comer “guisao” de la yaya. Así que mis anginas entraron en un periodo de estabilidad y seguridad, aunque no por ello dejaron de hincharse y deshincharse esporádicamente.

Pero, a los 18 años, un hecho traumático estuvo a punto de acabar nuevamente con esa parte de mi cuerpo, objeto de estudio del post de hoy. Todo empezó con un inocente y molesto tapón en el oído. Tras una semana de persistencia del susodicho tapón, decidí ponerle punto y final al problema con ayuda de un médico. Así que, para no alargar mucho la cosa, concertamos una visita con el otorrino más cercano a casa: el de GAES (lo de los sordos, como se le conoce popularmente). La visita, aproximadamente, fue tal que así:

– Gerardo: Buenas tardes, doctor. Mire es que tengo un tapón en el oído.

– Doctor: Muy bien. Abre la boca.

– Gerardo: No, oiga, que le he dicho que en el oído.

– Doctor: Sí, sí, ya. Venga, abre la boca.

– Gerardo: ¡¡Aaaaaaaaaaaa!! (Prolongado)

– Doctor: Muy bien… sí… ajá… perfecto… (silencio largo y tenso)… Bueno, ¿cómo tienes el asunto de exámenes? Lo digo por si prefieres que te opere de las anginas antes o después, porque tienes unos ganglios muy inflamados y…

– Mamá Conejeros: Gerardo, estàs bé?

– Gerardo: Sí, sí…

– Mamá Conejeros: És que te estàs posant blanc.

– Doctor: Eso será que… ¡¡cuidado!!… ¡¡Enfermera, enfermera!!

Tras este episodio únicamente conservo una laguna mental y el recuerdo de abrir los ojos sentado en la puerta de la calle con una enfermera a la derecha y Mamá Conejeros a la izquierda.

Parecía que mis anginas estaban definitivamente condenadas a ser extirpadas, pero nuevamente se salvaron gracias a la tozudez de mi madre y al enorme canguelo que me producía la idea de ser operado. A fin de evitar la operación, nos dispusimos Mamá Conejeros y yo (ya habrán deducido que jamás voy al médico sin ella, por lo que pueda pasar) a acudir, en busca de una segunda opinión, al médico de confianza de la Conejeros Family, a nuestro Dr. Hibbert particular: Don Pascual.

De aquella visita saqué dos cosas en claro. La primera fue la prohibición terminante y definitiva de plantearme jamás la posibilidad de quitarme las amígdalas (se ve que forman parte del sistema linfático y producen linfocitos y todo. Se acuerdan de los linfocitos, ¿no? Sí, hombre. ¡¡Los policías de “Érase una vez el cuerpo humano”!!). La segunda cosa que saqué en claro fue que no es conveniente presentarte como paciente en la consulta de un pediatra a los 18 años, por muy enfermo que estés. Es demasiado traumático escuchar como las enfermeras recuerdan a todo el mundo lo gordito que estabas de pequeño, los muslos que tenías o cuántas veces te han visto en bolas. Al menos los juguetes de la sala de espera seguían molando tanto como siempre.

A todo esto, ¿de qué estaba hablando yo hoy? 

¡¡Ah, sí!! De que tengo anginas. Pues eso. ¿Qué más quieren que les cuente? Con el poco juego que da este tema.

Hilo musical: Fito (Quique González). Cosas mías. Aunque la verdad es que he estado a punto de poner El Chiki-chiki, la canción del momento.

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~ por Gerardo en febrero 20, 2008.

8 comentarios to “Maaaaare… me fa pupa la goletaaaa!!!”

  1. Por Dios, como vamos decayendo con nuestros posts… demà conte jo la meua operació de fimosis i eixe… eixe… “doctor, doctor, huele a pollo charruscado”.

  2. Qué vols?? Estic malet i no he eixit en tot el dia. No tenia res millor que contar!!!

    P.D. Ahórranos lo de la fimosis, por el bien común

  3. Eis! Re-bienvenido, encara que ja saps… no sóc la més apropiada per a dir-te això. Per cert, a lo que iba, tens plaques de pus com les meues???? A mí, el Señor Isidoro Jose Martinez Olivares me les va estar a punt de llevar també, després de recaure en angines 2 vegades en un mes… Con pinchaditos al culo de cortisona i tot… mareeeee…. quin dolor!!!!!

    Ahns! ja em vaig topar amb el fotolog del enano conejeros… i me sona molt mal com l’anomenen els seus amics: “conillet”. Per favor!!! Es que acavaré mirante a tu i pensant en conills…

    Val, val, pare ja. Se nota que estic tot el dia en casa (Me queden 5 dies!!!!) i no xarre amb ningú… i ací me trobe, escrivint un breu comentari.

    Aiiis!!! I se m’oblidava vota a La Casa Azul!!! Salvem Eurovisió!!!! http://www.myspace.com/eurovision2008
    Sé que ja “anem” de sobra a la gala, però hi ha que apoyar a Guille hasta el final!

    Vale, Gema, respira….

  4. Si, jo recorde eixos moments traumàtics. Quan anarem a D. Pascual va dir que volía un anàlisis teu i meu, i quan anarem al hospital a fer-se’l jo casi me demaye jaja perdón, se que desde eixe día me guardes rencor ja que a mí no me’l feren

  5. hola!!!! estooo creo que si hablamos de medicos, no es por fastidiar, pero ¡¡os gano yo!! que ojala no fuese así….perooo… si quereis os cuento mi operacion a corazon abierto… es divertida…bueno va, abierto abierto no, pero parado si…¡a recuperarse de las anginas!

  6. Presumida

  7. quiero saber si fue operado o no, y si fue asi que consecuencias tuvo despues de la operacion, tengo 2 hijas que padeces de esta emfermedad y estoy buscando informacion sobre las consecuencias de operar las amigdalas son buenas o malas, alguien puede decirme, gracias mi correo alicalu@hotmail.com

  8. quiero saber si fue operado o no, y si fue asi que consecuencias tuvo despues de la operacion, tengo 2 hijas que padeces de esta emfermedad y estoy buscando informacion sobre las consecuencias de operar las amigdalas son buenas o malas, alguien puede decirme, gracias mi correo alicalu@hotmail.com

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