No molesten

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Si Dios quiere y si no se me adelanta una horda de personajes ataviados con escobas, gorros puntiagudos y varitas mágicas que arrasen con todo lo que pillen por delante, dentro de algo más de una hora podré tener al fin en mis manos el libro definitivo, el que llevo 5 años esperando, el que promete robarme algunas horas de sueño y regalarme otras tantas de sofá y lamparita de pie. A las 18:30 sale a la venta en castellano (por fin) el desenlace de la única saga que ha logrado cautivarme en mi vida (además de “Liberad a Willy”): “Harry Potter y las reliquias de la muerte”.

No voy a perder ahora tiempo en explicar por qué me gusta tanto el joven mago nacido de la desvariante mente de J.K. Rowling. Tampoco voy a detenerme en debates acerca de si, como me decía hoy María, Harry Potter es realmente literatura o no, sobre si es (ha sido) realmente algo nuevo, innovador y refrescante o no hace más que resucitar y amalgamar los clásicos del género fantástico juvenil (como sostenía mi “profa” de Lengua del año pasado), o sobre si es cierto que ha supuesto (como tantas veces se ha intentado vender) un factor clave para que los niños y jóvenes de este país se atrevieran a apagar la Play y ponerse a leer. Ni siquiera voy a pararme a reflexionar acerca de lo intempestivo de la hora que el sagrado dios del marketing ha programado para su lanzamiento al mercado o sobre cómo narices han controlado que cualquier librería de pueblo (tipo Sento Beguer) no haya empezado a vender ejemplares a primera hora de la mañana, saltándose a la torera las imposiciones de los publicistas y editores.

Todas esas cosas las dejo para otro día. Hoy solo voy a preocuparme de leer y disfrutar. Disfrutar de una experiencia tan ansiada como temida. Porque conocer el definitivo devenir de Harry, Ron, Hermione, Voldemort y compañía también implica que nunca más volveremos a saber de ellos, que no habrá (al menos así lo jura y perjura la Rowling) octavas partes, secuelas ni precuelas. Tendremos que acostumbrarnos a vivir sin esperar la próxima aventura de Potter. Al menos aun nos quedan un par de pelis, que no es lo mismo (ni de lejos), pero algo es algo.

Pero bueno, lo dicho, hoy no me llamen, no me manden mensajes o mails, no me busquen, no me necesiten para nada, no me molesten. Llámenme insociable si quieren, pero hoy tengo una cita con un libro y ya la tenía concertada hace tiempo, o sea que no estoy para nadie de carne y hueso.

P.D. Por si alguien está pensando mal, aclaremos que, aunque sea un frikypotter, no lo soy tanto como para vestirme de brujo y apostarme en la puerta del Corte Inglés a esperar la cuenta atrás. Soy fan, pero de paisano.

Hilo musical: Nos invaden los rusos (Quique González). Lo mejor del disco más esperado para poner banda sonora al libro más esperado.

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~ por Gerardo en febrero 21, 2008.

7 comentarios to “No molesten”

  1. Com ja saps, durant tot el matí eixes llibreries “caseres” de Torrent ja el venien. Jo l’he comprat passades les 17:30.

  2. L’hem comprat Carles, que forma parte de nuestro “patrimonio común”, por favor…!!!

  3. com vaig dir en el meu FOTOLOG: frikazo
    acaba’l pronte que vull començar yo jaja
    a que mola la dedicatoria del fotolog: amor de hermano

  4. Hem, hem, hem, hem!!!

  5. -toc toc
    -quien es??
    -la perreria
    -si perdona ahora actualizo la casa de plastina,ezque estaba leyendo un libro………..

  6. PERRO

  7. Gerardooo acabe de descubrir el bloggg!! Fem un intercanvi de links vaig a enllaçarte en el meu blog http://lasletrasdearena.blogspot.com Ala un beset!

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